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Soy excursionista desde niño, cuando mi padre junto a mis hermanos nos llevaba a los ríos del Estado Miranda y debíamos atravesar extensas plantaciones, caños, vegas y ríos. Por Franklin Daniel, Comité ANAPRO.

Soy excursionista desde niño, cuando mi padre junto a mis hermanos nos llevaba a los ríos del Estado Miranda y debíamos atravesar extensas plantaciones, caños, vegas y ríos para llegar a nuestros destinos y luego, bajo la noche, devolvernos enfrentados a la naturaleza que, gracias a Dios, siempre fue benévola y abundante en aventuras, enseñanzas y anécdotas graciosas.

Mi siguiente destino ya adolescente fue el Parque Nacional El Ávila y aunque he recorrido diversas zonas naturales del país, siempre vuelvo como muchos caraqueños a disfrutar de las bellezas de la Sultana del Ávila. Me atrevo a lanzar una crítica al país, a las familias, a la Iglesia (hoy metida en todo) a los medios de comunicación, al Ministerio de Educación (con sus diversos nombres) por la falta de educación y cultura ambiental que tenemos los venezolanos.

Cuando en 1990 comencé a subir al Ávila me emocionaba que todo el mundo se saludaba, se daban los buenos días, las buenas tardes, era una amabilidad y fraternidad que salvo excepciones se ha perdido. Además como puedo saludar, hoy en día, a alguien que sube al cerro con los oídos tapados por audífonos que le evitan escuchar el sonido musical de la rica avifauna de este país tropical, una de las más variadas del mundo. Creo para empezar que se debería prohibir el uso de estos equipos de sonido. Pero lo que motiva mi denuncia no es éste sino el robo y la falta de coordinación entre las autoridades que tienen a su cargo la seguridad del Ciudadano que visita, yo diría mas bien que escapa de la Ciudad para sumergirse, cada quien según su particular estilo, en la apacible o supuesta apacibilidad de este inmenso pulmón vegetal que es el Guaraira Repano.

Soy uno más de los Ciudadanos que ha sido víctima del hampa en el PN El Ávila. Y qué hace uno cuando es víctima de un robo, se comunica con las autoridades, en este caso las autoridades son: INPARQUES, la Guardia Nacional y la Policía de Chacao. Pero resulta que estos tres entes no trabajan en equipo como debería ser. Al preguntarle al Guarda parques del PGP (Puesto de Guarda Parques) de Sabas Nieves, porque no registran (llenar los datos de los que suben al Parque), me indica que eso es tarea de la Guardia Nacional en lo que ellos llaman Sabas Nieves Uno, a la altura de la Cota Mil, al hacerle la misma pregunta a los funcionarios de la Guardia Nacional en Sabas Nieves Uno, me responden que eso es tarea del Puesto de Guarda Parques de Sabas Nieves Dos, unos kilómetros más arriba... Pero que nos dice la lógica: que el visitante se anote en la puerta y no después que está adentro y es que el Puesto de Guarda parques, a la altura de a Cota Mil, esta compartido por la Guardia Nacional e Inparques. Los guarda parques tienen una loable y abnegada labor, que he sentido reflejada en mas de uno de estos servidores de la naturaleza Y DE LA CIUDADANÍA (las mayúsculas son del escritor), porque tanto la Policía de Chacao, Guardia Nacional como los Guarda parques son servidores del Ciudadano, y como tales deben garantizar la seguridad de quienes visitan el PARQUE NACIONAL EL ÁVILA.

Porqué es necesario registrar (anotar) a los visitantes del parque, porque después de la Cota Mil, hay bifurcaciones que llevan a muchos destinos y es necesario a fin de garantizar la seguridad de los visitantes, y su feliz regreso a casa, saber hacia donde se dirige cada persona que ingresa al parque y adicionalmente conocer la razón de su visita, su destino, la hora y fecha estimada de su retorno así como el sitio de salida. Deportistas, excursionistas, observadores de aves, naturalistas, estudiantes, scouts, tesistas, etc.

Todos estos en conjunto conformamos una invasión que día tras día entramos por los diferentes accesos al PN El Ávila y contribuimos con la erosión, desgastando el suelo, espantamos a los animales y envenenamos a otros con las cosas que nosotros comemos y que nos empeñamos en compartir con ellos. Así año tras año vemos que la grama de Sabas Nieves no se recupera y ni se pone “NO PASE ZONA EN RECUPERACIÓN”, el aviso que nos molestaba pero con el cual aprendimos a ser Ciudadanos Responsables, aviso que ya desapareció. Me pregunto si es necesario que la ciudadanía organizada acuda al Parque y haga respetar o implemente medidas para rescatar El Ávila pasando por encima de la Guardia Nacional, Inparques y la Policía de Chacao. Una de las cosas más impresionante fue la respuesta del Guardia Nacional cuando le pregunté por qué no llevaban el control de los visitantes: “...es que llegan muchas personas influyentes y nos vemos metidos en problemas...”, la solución fue delegar esta responsabilidad en el Guarda parques de Sabas Nieves Dos, pero al parecer este funcionario aun no lo sabe, pues me dijo que esto era tarea de la Guardia Nacional.

Debo confesar que al escribir esta nota no sé cuál es la función de la Policía de Chacao y hasta dónde llega su responsabilidad en el caso de la seguridad del Parque Nacional El Ávila y su régimen de visitas. 

Recuerdo que a principio de los 90s se llevaba un control estricto de los visitantes, se les entregaba una tarjeta de visita que era llenada religiosamente por los funcionarios de INPARQUES.  

Esto desapareció para dar origen a una avalancha incontrolada de visitantes de todos los rincones de la Zona Metropolitana y de gente que viene de las ciudades satélites y de otros Estados a visitar este Parque. Me pregunto hasta cuando este peloteo, esta indisciplina, este desorden y falta de control que atenta contra la integridad de las personas que intentan disfrutar de El Ávila. Gracias a Dos que yo sólo perdí un morral “LOBY” y una cámara digital “SAMSUNG” hay quienes pierden la vida y hasta su dignidad.

Debo mencionar que dentro de este contexto los excursionistas ambientalistas, grupo en el que me cuento, tenemos una gran responsabilidad y que es hora de unirnos y crear un reglamento que nos permita una comunión más amable con la naturaleza, para empezar dos items: 1) Que sea obligatorio que cada excursionista lleve una pala de mano para guardar bajo tierra el producto de sus necesidades biológicas y 2) Que se controle que cada usuario saque toda la basura que introdujo al parque. En esta y en muchas tareas más las ONGs pueden colaborar y de esta forma Policía, Guardia Nacional, INPARQUES y Ciudadanía hacer un solo conjunto disciplinado y organizado por el bienestar de todos. (31 de octubre de 2005)

QUIERO QUE CAMBIE EL ÁVILA PARA BIEN
El 31 de diciembre de 2005 todo estaba cuadrado para hacer realidad un sueño más: pasar el 31 en el Pico Naiguatá. Al mediodía nos trasladamos hasta La California y caminamos hasta la entrada del El Marques hacia La Julia... Había solo algunas personas bajando y casi nadie subiendo. Teníamos como 15 minutos subiendo hacia el PGP de la julia cuando vimos bajando al encargado del puesto de Guardaparques, la verdad mi primera impresión era que el señor iba a pasar el 31 con su familia y lo interrogamos al respecto. La respuesta nos impresiono: "estaba bajando porque ya habían asaltado a varias personas ese día y en los anteriores y él quería impedir las agresiones..." eso fue el principio de sucesos que intentaron opacar nuestra aventura de fin de año. Ni en la entrada de El Marques a la altura de la cota mil ni en todo el trayecto, hasta el pico Naiguatá, observamos efectivos de la guardia nacional, a menos que estuvieran ocultos protegiendo a la colectividad...


La segunda eventualidad que llamo mi atención es que de no ser por la señalización que los excursionistas han hecho: con pedazos de plástico amarillo, verde o blanco y flechas con pintura naranja no hubiéramos llegado o por lo menos mi primera vez al Pico Naiguatá hubiera terminado en un extravío... Aun así estuvimos algo perdidos justo antes de llagar al anfiteatro... ¿Donde estba la señalización que debe existir para proteger la integridad de los visitantes...?


La tercera... La basura es una constante y no se han implementado unas fáciles medidas para corregir el hecho, con solo verificar lo que llevan los visitantes en sus morrrales y exigirles que de regreso traigan los empaques vacios y su basura, además de ayudar a evitar el consumo de alcohol y uso de armas en el cerro, que ya varias vidas nos ha costado a la comunidad...

Ya en Pico Naiguatá las rocas que conforman ese santuario que es el anfiteatro habían sido rayadas por "grupos excursionistas" de diferentes colegios y hasta han dejado allí las iniciales respectivas de sus agrupaciones... Esto le resta valor al sitio que es la mayor altura de la cordillera de la costa y un sitio geográfico extraordinario, plano y de características fabulosas que parecen sacadas de una película de Spielberg. También allá arriba notamos que los excursionistas y visitantes han dejado su basura y demás desperdicios además de sus rúbricas y mensajes... Disfrutamos intensamente el contacto con la naturaleza en el pico Naiguatá.

Desde la cruz, recientemente colocada en sustitución de la anterior por Fundación La Salle, según nos dijeron, pudimos observar en dirección hacia Gárate, como ha crecido la cantidad de casas. Esto nos lo indicó uno de los muchachos que subió el mismo 31 de diciembre... Es decir no hay control de las casas dentro de lo que era el Parque Nacional El Ávila. Porque después de tantos ilícitos, faltas a la naturaleza, faltas a la población y a lo que debería ser un Parque Nacional uno queda convencido de que el Parque Nacional El Ávila está desafectado "de facto" y es por eso que allí el que quiera hace lo que le viene en gana y las autoridades dejan de hacer lo que deberían hacer.

Resuelve el Rompecabezas.

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